
Módulo 1 semana 2.
LA AVENTURA DE SER MAESTRO
Buenas noches compañeros, reciban todos un cordial saludo.
Hoy quisiera compartir con ustedes mis reflexiones finales con relación a…
La aventura de ser maestro.
La principal idea que se me ha calvado en la mente y en el corazón es: los alumnos son lo primero. Todo nuestro quehacer, toda nuestra labor diaria, todo lo que hoy hacemos y compartimos en este diplomado tiene como ultimo fin ser mejores maestros, que no docentes, para nuestros muchachos.
Hoy quisiera compartir con ustedes mis reflexiones finales con relación a…
La aventura de ser maestro.
La principal idea que se me ha calvado en la mente y en el corazón es: los alumnos son lo primero. Todo nuestro quehacer, toda nuestra labor diaria, todo lo que hoy hacemos y compartimos en este diplomado tiene como ultimo fin ser mejores maestros, que no docentes, para nuestros muchachos.
Recalcando la fase de Unamuno: “era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”, la cual expresa breve pero acertadamente lo que debería ser nuestra bandera de avanzada. Ser maestro, el que provoca la sed de saber, el que acompaña y guía. Ojalá, al igual que José Manuel Esteve, algún día nuestra experiencia docente sea tan rica y tan sabía que sea nuestra mayor alegría nuestra labor magisterial.
Ser el maestro de busca cada día dentro de sí y en cada alumno la mejor forma de comunicarse y acercarse de esta forma a la iluminación del conocimiento.
De toda la problemática plateada, de todo el malestar que pudiéramos tener cada día, cada hora, cada clase tomemos lo mejor, construyamos nuestra identidad, avancemos y seamos ejemplo de vida; seamos ejemplo de acción. Seamos maestros de humanidad.
¿Qué relación guarda "El malestar docente" con nuestra historia personal y qué hacemos o podemos hacer para combatirlo?
Cada inicio de semestre, se puede sentir en el ambiente un aire de entusiasmo, como de ambiente un tanto cuanto festivo. Tenemos ante nosotros un nuevo semestre. Si es agosto, esto implica nuevos alumnos, nuevas caras, nuevas esperanzas… y, demasiado pronto, nuevos fracasos.
Las múltiples causas de malestar docente se hacen patentes de manera cotidiana y es muy común escuchar a algún compañero decir: “ya sabes como son las cosas”. Si, ya sabemos como son las cosas. Creo que cada docente sabe perfectamente como son las cosas. La oportunidad está en poder averiguar como deberían ser y actuar en consecuencia. Actuar sin perder el entusiasmo inicial, el entusiasmo de los primeros días, no solo del semestre, si no de nuestra alborada como docente.
En lo personal, me sucede cada inicio de semestre, de unidad, de sesión… pongo muchas esperanzas en que esta vez si será diferente; pero pronto me topo con las mismas actitudes indiferentes, la misma apatía, el mismo burocratismo… cansa. Cansa tener que esta luchando diario no solo con nuestra propia carga sino son la de todos los que delegan en ti la responsabilidad de su aprendizaje. No es que sea culpa de alguien, es de todos. Para empezar mía, porque si espero un cambio, debo propiciarlo. Si deseo que mis alumnos sean activos, debo darles espacio para serlo, debo buscar estrategias que los motive al dinamismo y participación.
Es verdad que todos los factores que tenemos en contra afectan nuestra práctica docente. Somos seres humanos. Nos agobian los problemas ya sea en la ciudad o en la pequeña comunidad; nos enfrentamos a la carencia de recursos, torres de papeles que llenar, cambios de programa cada semestre, cambios de materia, alumnos cada vez menos interesados, menoscabo a la autoridad docente. Todo lo anterior es reiterativo, podemos identificar esta problemática en mayor o menor grado en todo plantel educativo. Y es precisamente en este ambiente cargado de electrones donde podemos buscar esas pequeñas partículas subatómicas de positivismo. Es aquí donde tenemos una oportunidad de hacer algo para mejorar. No es que todos los inconvenientes puedan ser resueltos de manera mágica, pero considero que si tenemos una actitud adecuada, si logramos inmiscuirnos en nuestra labor de manera comprometida y real, podremos hacer grandes aportaciones que, si no soluciones, si subsanes muchas de nuestras carencias.
Habrán aspectos que queden fuera de nuestra mano, pero, si buscamos este compromiso con nuestros alumnos de ser maestros de humanidad, como bien menciona José Manuel Esteve, podemos poco a poco hacer aportaciones valiosas que Irán formando nuestra identidad docente hasta lograr un etilo propio de enseñanza, el cual logre transmitir a nuestros alumnos el verdadero sentido de su estancia en la escuela: retomar las preguntas primigenias fungieron como cuna del conocimiento actual.
Las dificultades como la falta de estrategias de comunicación, la necesidad de establecer parámetros de disciplina condensada, la adaptación de contenidos y niveles temáticos son aspectos que podemos analizar, manipular y mejorar conjuntamente a los demás problemas y que si logramos una mejora substancial en aquellos, los demás podrán ser subsanados de manera paulatina.
Recalco dos hermosos pensamientos: uno de J. M. Esteve: “Lo único verdaderamente importante son los alumnos”; segundo pero no menos importante, una regencia a Unamuno: “pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir...”
Éxito.
Luz.
Éxito.
Luz.
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